Thursday, April 24, 2008

Odio el Día del Libro

Sí, odio el Día del Libro, ¿qué pasa? ¿Por qué lo odio? Pues porque odio tener que trabajar hasta las 12 de la noche porque nuestro querido alcalde es supermoderno y ahora le ha dado por organizar “noches temáticas”. Primero fue la Noche de los Teatros, ahora la Noche del Libro… ¿cuál será la próxima?, ¿la Noche de los Cantautores, la de la Pintura, la de la Danza Contemporánea? Lo importante es organizar saraos con cualquier excusa y vender la imagen de una ciudad cool y moderna, una ciudad muerta que sólo se mueve al ritmo que le marcan los mass media, las instituciones y la crème de la crème del gafapastismo cultureta subvencionado. Y hay de aquel que se niegue a participar… será considerado un paria, un enemigo de la cultura, un mal ciudadano. Poco importa que luego la gente no vuelva a ir al teatro o que no lea un libro. Aquí lo que cuenta es salir en la foto y hacer siempre lo que nos digan y cuando nos digan. Que hoy toca bailar, pues se baila, ¡coño! Y nada de quejarse.

¿Por qué odio el Día del Libro? Porque odio pasarme el día vendiendo bestsellers, odio que me pregunten cuarenta veces si tengo el último libro de Ruíz Zafón (ni lo tengo ni lo quiero tener, esto es una librería seria), odio tragarme mi orgullo y contestar que ese libro es muy interesante cuando es una puta mierda que no leería aunque me obligasen a ello apuntándome con una pistola en la cabeza (prefiero ser torturado hasta la muerte antes que leer dos páginas de un libro de Antonio Gala o de Carmen Posadas).

¿Por qué odio el Día del Libro? Porque con la cantidad de libros interesantes (y además entretenidos y divertidos y rigurosos y bien escritos) que tenemos sólo hemos vendido novedades editoriales que nada aportan, que nada valen (no hablo monetariamente, que algunos cuestan hasta treinta euros y sigo sin saber por qué), que nada contienen más que un montón de palabras sin sentido y que encima le cuestan la vida a miles de árboles para nada, porque la mayoría de los que los compraron sólo lo hicieron porque era el Día del Libro, hoy los dejarán en la estantería junto al otro libro que compraron el año pasado y el del anterior y, al cabo de unos años, vendrán a vendérnoslo a nosotros porque no saben qué hacer con ellos, ¡ja!

¿Por qué odio el Día del libro? Porque odio tener que aguantar las cámaras de televisión grabando a los cientos de personas que no han pisado una librería en su vida pero que han escuchado que hoy hay que comprar un libro porque sí y que además regalamos claveles y allí van como locos. Sí mañana les dicen que hay que darse cabezazos contra la pared ¿también lo harán?

¿Qué soy un puto misántropo? ¿Y qué? Soy un librero de viejo, ¿qué coño esperabas?, ¿qué te recibiese con una sonrisa y te diese un clavel al comprar el último Premio Planeta? El último Premio Planeta se lo pueden meter por donde les quepa… esto todavía es una librería y no un supermercado de la banalidad y de la miseria intelectual… Aquí lo que hace falta es una huelga general revolucionaria de libreros… ¡Ni un bestsellers más! ¡Los Premios Planeta no pasarán! ¡Los Pérez Reverte, Almudena Grandes, Juanjo Millás, Ruíz Zafón y compañía son napalm! ¡A la hoguera con ellos, como en Fahrenheit 451!

Sí, soy un intolerante y un fanático y además tengo muy mala hostia.

P.D. Ah, claro, se me olvidaba, ayer vendimos diez veces más que un miércoles cualquiera… pero eso es poco consuelo frente a la imagen de una sociedad moribunda que apesta a cadáver putrefacto…


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